Japón despojó ayer a Corea del Sur de su estatus de “socio comercial preferente”, una medida que ahonda una creciente crisis entre ambos países y amenaza las cadenas de producción globales. La decisión fue aprobada por el gabinete Del primer ministro, Shinzo Abe, y amplía las trabas que Tokio ya aplica desde el 1 de julio a los materiales químicos básicos que adquieren compañías surcoreanas para fabricar pantallas y chips de memoria.
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